Ciro el Pescador… la tercera es la vencida

Camino a casa de mis padres al pasar por el club de yates, siempre me topaba con la misma escena; un hombre sentado en una pequeña mocheta de piedra a la entrada del parque de playa manzanillo, su soledad completaba la escena perfecta… después de intentar conocerle tres veces por fin se me hizo conocer a Ciro el pescador…

Cada vez que lo veía, siempre era en el mismo lugar, a diferentes horas del día, y como estaba en sentido contrario a mi camino sólo podía desear fotografiarlo para RetratoUrbano.

Cual fue mi sorpresa, una día en el que llevaba algo de prisa, lo encontré por tercera vez y decidí conocerlo sin importar llegar tarde a mi destino. Lo miré detenidamente y busqué el momento para sacar mi cámara y encontrar esa escena fotografiada por mi mente veces anteriores. Cruce la calle y simulé ir en el sentido opuesto como si fuera en mi auto y a lo lejos le tomé la primera fotografía, era como si mi mente me llevará a un recuerdo, como si ese momento ya lo hubiera vivido, el perfecto dejavú…

Me dirigí a él, fui recibido con una sonrisa, me pidió charlar un rato mientras le tomaba algunas fotografías y fue así como conocí a Ciro, marinero por casualidad y por azares de la vida.
Nació el 28 de febrero de 1913, fue dejado en las puertas de una panadería donde encontró una familia de la que dependió mentiras vivieron, aprendió el oficio de panadero, el cual disfruto durante su niñez y juventud, me cuenta que la vida lo sorprendió repentinamente cuando sin pensarlo llegó al muelle de caleta y conoció el mundo de los pescadores, sin imaginar que éste lo marcaría de por vida. Poco a poco se fue adentrando en este maravilloso mundo que, durante su juventud, lo convirtió en asistente de cubierta en varias embarcaciones pequeñas, hasta que su pasión lo llevó a tener la oportunidad de navegar con grandes barcos como el de Jacques Cousteau.
Emocionado me contó sus vivencias como marino; navegó rumbo a mares lejanos que lo llevaron a Grecia, Alaska, Cartagena, Canadá, cruzo el Canal de Panamá y en cada destino tenia anécdotas inolvidables que reflejaba su emoción durante nuestra charla. Su emoción en la charla lo llevo a recordar el día que se subió por primera vez en el avión que lo trajo de regreso a casa como si ese día hubiera sido ayer, la platica estaba tan entretenida y emocionante que olvidé por completo que llevaba algo de prisa, mi celular sonó repentinamente y fue así cuando me dí cuenta que ya tenía mucho rato con él y era el momento de decirle hasta pronto.

Ciro ahora vive en situación de calle y disfruta de su soledad, dice que a sus 100 años, si hubiera ahorrado dinero en la vida, ya hubiera muerto por culpa del alcohol, nunca se caso ni tuvo hijos, sufre de artritis avanzada y apenas puede caminar con ayuda de una rama hecha bastón, se la pasa solitario esperando le llegue el momento de hacer su último viaje.
El mejor consejo que me dio al despedirnos fue que me diera la oportunidad de hacer lo me causara placer y bienestar, tanto emocional como físicamente, en donde mi espíritu se sintiera pleno y mi cuerpo sano, sin dolores ni malestares.
Los grandes consejos de la vida te los puede brindar la persona menos imaginada, no los eches en saco roto y agradécelos poniéndolos en practica.

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